El director del Sedes, Oscar Camacho, explicó que los municipios más afectados son Cercado, con 10 casos; Yacuiba, con 6; y Villa Montes, con 5. Aunque en Tarija no se han registrado pacientes graves ni hospitalizaciones, Camacho subrayó que el uso del barbijo y el cumplimiento de las medidas de bioseguridad son esenciales para evitar un repunte mayor.
Retorno a clases bajo alerta
Camacho destacó que ya se han emitido recomendaciones a la Dirección Departamental de Educación para activar protocolos de bioseguridad en las escuelas. Estas incluyen el uso obligatorio de barbijos para estudiantes con síntomas de resfrío, lavado de manos, ventilación de aulas y la implementación de filtros sanitarios para detectar posibles contagios antes de ingresar a los colegios.
“La prioridad es evitar que niños o docentes con síntomas acudan a los colegios. El aislamiento temporal es clave para cortar la cadena de transmisión”, señaló Claudia Montenegro, jefa de Vigilancia Epidemiológica del Sedes.
Vacunación en marcha
Para reforzar la prevención, el Sedes ha comenzado una campaña de vacunación dirigida a mayores de 12 años, con 20,000 dosis de la vacuna Pfizer disponibles, incluidas las variantes contra SARS-CoV-2 y Ómicron. Jaime Bueno, coordinador de la Red de Salud de Cercado, confirmó que las vacunas están distribuidas en los centros de salud, invitando a la población a inmunizarse y mantener medidas preventivas.
Un panorama nacional preocupante
A nivel nacional, se han reportado 600 casos de COVID-19 y cuatro fallecimientos en la última semana, lo que aumenta la preocupación entre las autoridades sanitarias. Aunque en Tarija los casos son leves y no hay internados, el incremento semanal es una señal de alerta.
Llamado a la responsabilidad ciudadana
Las autoridades han insistido en que el uso del barbijo, el lavado de manos y el distanciamiento social son medidas simples pero efectivas para evitar el aumento de contagios. Además, recalcaron que la vacunación sigue siendo la herramienta más poderosa para reducir la severidad de la enfermedad.
Con el inicio de clases en el horizonte, el cumplimiento de estas medidas no solo protegerá a los estudiantes y docentes, sino también a sus familias y comunidades. La alerta está dada, y el compromiso colectivo será crucial para evitar que este nuevo repunte se convierta en una crisis sanitaria.