Durante la IV Cumbre Multipartidaria, el presidente Luis Arce reconoció que el Gobierno no podrá cumplir con la totalidad del financiamiento comprometido al Tribunal Supremo Electoral (TSE), debido a la presión económica que ejerce la importación de combustibles.
“Nos hubiera gustado disponer los montos totales en una cuenta especial para garantizar el proceso, pero no lo podremos hacer”, afirmó.
El mandatario explicó que el país enfrenta dos grandes obligaciones: el pago de la deuda externa y la provisión de carburantes, que este año demandarán más de 2.000 millones de dólares.
También señaló que el incumplimiento se agrava por la falta de aprobación legislativa del crédito del JICA, destinado a garantizar el voto en el exterior.
Este reconocimiento ocurre en un contexto de tensión institucional, retrasos normativos y movilizaciones sociales que exigen garantías democráticas. La falta de recursos suficientes pone en riesgo la participación de los bolivianos en el exterior y la viabilidad del proceso electoral rumbo al 17 de agosto.


